Elección del editor 60:8 Twitter, cuarentenas con COVID y una revisión sistemática – The Applied Ecologist

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Esta publicación de blog también está disponible en inglés aquí.

Los autores Kevin Tkach y Maggie Watson nos cuentan como desarrollaron su investigación cuando los cierres por las cuarentenas debido al COVID-19 les impidió reunirse (en persona) para trabajar en un proyecto de doctorado. En lugar de ello, durante tres años trabajaron juntos en una revisión sistemática para intentar comprender cómo se aplicaban las herramientas genéticas en problemas de conservación complejos. 

Cómo comenzó el proyecto

Antes de la llegada del COVID-19, Kevin se puso en contacto con Maggie para proponerle que hicieran juntos una investigación del tipo doctoral. Kevin había visto las publicaciones de Maggie en Twitter bajo su seudónimo @terngirl. Él estaba muy interesado en la conservación y el manejo de las aves. Kevin acababa de terminar su tesis de licenciatura en Ecología sobre la inversión parental del ave la tijereta Tyrannus savana, y al mismo tiempo trabajaba en un grupo de investigación en la Universidad de Buenos Aires monitoreando mamíferos invasores. Él estaba interesado en trabajar en Australia dentro de los proyectos en los que Maggie trabajaba; en aquel momento ella trabajaba en la aversión condicionada al gusto con planeadores de Krefft Petaurus notatus y huevos de loro migrador Lathamus discolor.

Encuentro típico por Zoom entre Kevin y Maggie. Muy temprano a la mañana para Kevin, muy tarde a la noche para Maggie © Maggie Watson

Poco después de ese primer contacto, el COVID-19 empezó a rodar por todo el mundo. Continuaron las conversaciones por email y consideramos varios posibles proyectos de doctorado, desde la langosta de río Euastacus sp. y el impacto de los caballos asilvestrados hasta los erizos invasores y los lagartos autóctonos de Nueva Zelanda. Todas estas discusiones tenían un mismo tema: la aplicación de herramientas genéticas aplicadas a un problema de conservación concreto.

A pesar de las amenazas de cierres de fronteras, decidimos comenzar con el trabajo de investigación (un requisito para realizar un doctorado en Australia), y nos preguntamos: “Con todas las herramientas genéticas disponibles, ¿cuántas se están utilizando realmente en la conservación?

Trabajo remoto

Los cierres en Argentina comenzaron el 20 de marzo de 2020 y duraron 318 días. Kevin estaba desesperado por tener algo que hacer durante ese tiempo, así que ampliamos el alcance de la revisión bibliográfica a una revisión sistemática mucho más amplia y de mayor alcance.

Foto de Zoom de Kevin, tomada en Chaitén, Los Lagos, Chile © Florencia Lopez Marcomini

Al final, Kevin examinó 53.767 artículos científicos de todo tipo, desde publicaciones revisadas por pares, tesis doctorales y de posgrado, así como publicaciones técnicas de agentes de conservación gubernamentales y no gubernamentales, hasta recortes de periódicos. Durante todo este tiempo, nos reuníamos semanalmente en Zoom y descubríamos gustos mutuos por los deportes. ¡Y los perros! ¡Y la naturaleza! ¡Y divertidos fondos de Zoom!

Identificación de problemas

En primer lugar, identificamos los problemas de manejo y gestión que podría abordar la genética de la conservación y, a continuación, examinamos las aplicaciones de manejo y gestión de las distintas herramientas de la genética de la conservación. A continuación, asignamos los artículos a estas categorías. Terminamos con una hoja de cálculo Excel muy grande y muy colorida, con palabras como “fracaso” y “éxito” esparcidas por todas partes.

La mayor sorpresa fue el hecho de que tan pocos estudios cumplieran los criterios de informar sobre el uso de una herramienta de genética aplicada a la conservación en una especie silvestre. De los miles de artículos que examinamos, sólo 115 estudios cumplían los criterios para informar sobre el uso de una herramienta de genética aplicada a la conservación en una especie de animal silvestre.

Una cifra alarmante.

Maggie en Tasmania buscando piojos en las plumas de rosella © Dejan Stojanovic

De estos 115, 49 cumplían los criterios de uso de la genética aplicada a la conservación basado en resultados o intervenciones. Los 66 artículos restantes no cumplían los criterios de uso de herramientas de genéticas aplicadas a la conservación de fauna silvestre, pero, en general, recomendaban el uso de herramientas de genéticas en un sentido aplicado a la conservación.

Hemos observado que la investigación en genética de la conservación ha aumentado gradualmente en los últimos 30 años, pero sólo el 0,09% del total de artículos buscados presentaba una aplicación sobre el terreno las herramientas genéticas en la conservación de especies.

De nuevo, un porcentaje terriblemente bajo.

Restricciones de motores de búsqueda

Como era de esperar, la distribución espacial de los 49 estudios aplicados a la genética de la conservación se inclinaba hacia Norte américa y Europa, seguidas de cerca por Australia y Nueva Zelanda. América del Sur, África y la mayor parte de Asia casi no mostraban indicios de que se estuvieran realizando trabajos genéticos aplicados a la conservación.

Está claro que esto no es la realidad. Debido a las restricciones en la disponibilidad de los motores de búsqueda (todos excepto Google Scholar, Scopus, Medline y SciELO eran pagos) y al hecho de que buscamos sólo en inglés, español y portugués, sabíamos que nos habíamos perdido muchos estudios potenciales. Intentamos ponernos en la piel de un investigador de un país que no tenía acceso a motores de búsqueda “asombrosos”, probablemente una restricción para la mayoría de trabajadores abocados a la conservación en el mundo actual. Esto situó nuestros hallazgos bajo una luz totalmente nueva. Todas estas investigaciones y trabajos están bajo llave, intocables para los trabajadores que más necesitan verlo.

Motor de búsqueda © Pixabay

Al examinar nuestros 115 estudios más de cerca, comprobamos que la mayoría de ellos concluían con recomendaciones sobre la utilización de una herramienta de genética aplicada a la conservación de una especie concreta. Pero encontrar una publicación posterior en la que la recomendación se tradujera explícitamente en una intervención era a menudo difícil, incluso cuando se buscaba en la literatura gris.

Este sesgo hacia las recomendaciones y no hacia el uso real de la herramienta para una intervención no es inesperado, dado el conocido desfase temporal entre la investigación y la publicación. Aunque hemos intentado encontrar toda la literatura gris posible sobre la aplicación de la genética de la conservación, hemos de reconocer que muchos informes siguen sin publicarse, sin citarse y no están al alcance de todos, salvo de los técnicos y especialistas en manejo de especies salvajes que las manejan.

Recomendaciones

Al final, formulamos tres recomendaciones explícitas:

  1. Debe crearse un repositorio de información sobre el uso y la aplicación de las herramientas de la genética de la conservación. Pensamos que podría seguir el modelo de Conservation Evidence, de modo que pueda actualizarse y consultarse (o como GenBank).
  2. La financiación y las publicaciones deben reflejar los sesgos geográficos y taxonómicos. Hay que trabajar más en países que no pertenezcan al Norte Global y en especies que no sean peces, mamíferos y aves.
  3. El trabajo de conservación debe centrarse en las especies que más lo necesitan, aquellas que la IUCN ha identificado como amenazadas (nuestra revisión reveló que la mayor parte del trabajo se realizaba sobre especies en situación de Preocupación Menor de la IUCN).

Mejorar nuestra estrategia de búsqueda

Tras la publicación de nuestro artículo, un investigador del campo de la genética de la conservación nos escribió para preguntarnos por qué sus estudios no se habían incluido en nuestra revisión sistemática.

Explicamos que la omisión pudo deberse a nuestra estrategia de búsqueda. Uno de los puntos que esperábamos destacar con nuestra revisión era que, a pesar de la búsqueda intensiva, nos perdimos muchas cosas, quizás debido a las palabras clave o a los motores de búsqueda que utilizamos. Lo que esto significa es que una persona incauta que busque información simplemente no va a encontrarla buscando artículos revisados por pares.

Términos clave destacados © Pixabay

Pero más concretamente, los artículos del investigador que nos escribió no se ajustaban a nuestra definición “aplicada”. Hacía recomendaciones, pero no pudimos encontrar ninguna prueba de que se hubieran aplicado. El investigador nos respondió por escrito que su trabajo se había incluido en el plan de acción nacional para la especie, pero lamentablemente todo estaba sin publicar.

Al final, esperamos que otros genetistas conservacionistas del mundo que hacen un buen trabajo reconozcan que el “sesgo de publicación de la genética de la conservación”, que hemos identificado, es un problema real y trabajen para informar y publicar sobre las acciones de seguimiento basadas en sus recomendaciones iniciales.

Un trabajo bien hecho.

Lea el artículo completo “Publicación y uso de herramientas genéticas en aplicaciones de gestión de conservación – Una revisión sistemática” en Journal of Applied Ecology





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